Castrovido, la historia casi interminable de un embalse

El proceso de puesta en carga del embalse de Castrovido, en Burgos, avanza gota a gota, una vez finalizadas las obras de emergencia en el vaso de la presa para garantizar la seguridad aguas abajo. Actualmente, y tras la reanudación del llenado progresivo ... hace ya unos meses, se está completando el segundo escalón condicionado en todo momento, tanto por las aportaciones naturales provenientes de la cuenca vertiente, que no están siendo muchas, como por las necesidades de actuación que puedan surgir durante todo el proceso.
Sin embargo, el primer proyecto de regulación del río Arlanza está a punto de cumplir un siglo y las obras del actual embalse, que comenzaron en 2004 con una previsión de tres años, todavía no han dado el fruto definitivo. Cierto que la infraestructura -entre Palacios de la Sierra y Castrillo de la Reina- ya evita, en parte, avenidas aguas abajo de Salas de los Infantes en una zona de frecuentes desbordamientos cada vez que llueve con fuerza, pero todavía no se sabe nada de la mejora del abastecimiento de agua y aumento de regadíos que también se incluían en ese proyecto inicial. Municipios como Covarrubias, Quintanilla del Agua, Tordueles, Puentedura y Retuerta han sufrido no pocas inundaciones.
La regulación del río Arlanza, en Burgos, no es algo nuevo. De hecho, es una de las obras más largas y controvertidas de la historia reciente de España. La necesidad de regular este río de la cuenca del Duero surgió por las frecuentes inundaciones que sufrían las poblaciones situadas aguas abajo en 1928, hace casi un siglo. El proyecto se llamó entonces 'Estudios preliminares del embalse de Retuerta'. Aquella presa se llegó a proyectar cerca de la localidad burgalesa del mismo nombre, pero fue descartada porque inundaba varios pueblos y afectaba a zonas de un gran valor histórico y patrimonial, entre ellas el entorno del Monasterio de San Pedro de Arlanza.
Durante gran parte del siglo XX se estudiaron distintas alternativas para regular el Arlanza. De esos estudios surgieron sucesivas versiones del proyecto 'Castrovido I', 'Castrovido II' y 'Castrovido III'. Esta última fue la elegida porque reducía el impacto social y evitaba la inundación de núcleos de población.
Partidarios y contrarios
En medio de las protestas vecinales de partidarios y contarios al proyecto, la versión definitiva fue aprobada por la Dirección General del Aguas en noviembre de 2003. Las obras fueron adjudicadas a la empresa FCC Construcción a finales de ese mismo año y comenzaron oficialmente en 2004.
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En la presentación del proyecto se plantearon como objetivos reducir el riesgo de inundaciones, asegurar el riego de unas 6.000 hectáreas, el abastecimiento de agua a aproximadamente 30.000 personas y mantener el caudal ecológico del río Arlanza. Se planteó una presa de hormigón de 95 metros de altura, con una capacidad de embalse: 44 hectómetros cúbicos y una superficie inundada: 214 hectáreas.
Las obras comenzaron en 2004 con la previsión de durar 42 meses y un presupuesto de 75 millones que casi veinte años después podría elevarse a 300
Sin embargo, el retraso en la ejecución del proyecto ha sido algo especialmente llamativo. Cuando se colocó la primera piedra en el año 2004 se anunció un plazo de ejecución de 42 meses, hasta 2007. Después se realizaron modificaciones que alargaban la actuación hasta 2014, se anunció después que el llenado finalizaría en 2019, pero se retrasó hasta 2021, con una estimación de carga hasta 2023. Sin embargo, tras varios problemas de filtraciones en el vaso del embalse, las últimas previsiones apuntan a 2028, aunque se trata de un proceso muy dependiente de las precipitaciones y el caudal del río Arlanzón aguas arriba del embalse.
Y un accidente mortal
Lo que inicialmente se planteó como una obra a realizar en tres años ha sufrido todo tipo de problemas. En estas dos décadas ha tenido modificaciones técnicas, un accidente con cuatro trabajadores muertos al caer una cuba de hormigón en octubre de 2011 que supuso la paralización del proyecto dos años, así como diversos problemas administrativos y, lo último, complicaciones geológicas por filtraciones en el vaso del embalse una vez cimentado.
Esto ha provocado que del presupuesto de unos 75 millones en 2004, cuando se esperaba terminar en tres años, se haya ido pasando a 231 millones en 2018, subido a 259 en el ejercicio de 2021 y a una cifra que podría terminar en los 300 millones de euros.
La presa quedó prácticamente terminada en 2020 y comenzó su llenado en pruebas en 2021. Sin embargo, durante el proceso aparecieron sumideros y filtraciones en el vaso del embalse que obligaron a realizar nuevas obras de sellado y a ralentizar el llenado.
En septiembre de 2026 el embalse almacenaba alrededor de 10,31 hectómetros cúbicos, todavía lejos de su capacidad máxima de 44, mientras continuaba la fase de llenado progresivo. Actualmente sigue en proceso de puesta en carga. La Confederación Hidrográfica del Duero (CHD) continúa realizando controles y actuaciones para garantizar que el llenado completo pueda efectuarse con seguridad. Por el momento, ya cumple el objetivo de control de avenidas, pero todavía es incierto el momento en el que podrá servir también para garantizar el regadío aguas abajo del Arlanza y el abastecimiento de agua potable a municipios de la zona.
El proyecto pretendía también poder ampliar en 6.000 hectáreas la superficie de regadíos y el abastecimiento a unas 30.000 personas
El embalse alcanzó su cota máxima el pasado 10 de junio con un nivel de 1.010,52 metros sobre el nivel del mar. Aunque, actualmente, ante la ausencia de precipitaciones, está descendiendo lentamente ya que se está soltando agua para mantener un volumen suficiente en el río Arlanza, para garantizar el caudal ecológico, a la espera de un aumento cuando se registren más precipitaciones.
La cifra que aparece en la documentación del proyecto es que el embalse de Castrovido permitirá consolidar o garantizar el riego de unas 6.000 hectáreas de regadío en la cuenca del río Arlanza, lo que fue uno de los argumentos históricos que utilizaron los defensores de la presa frente a quienes se oponían a su construcción por motivos ambientales y paisajísticos. Algo que no estará garantizado hasta que terminen las pruebas y el llenado definitivo del embalse.
Fuente
abc.es





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